- Un tanto heroico de Ferrán Torres en el minuto 106 conquista la segunda estrella para la Selección Española tras derrotar a Argentina (1-0)
Hay partidos que deciden un campeonato y otros que marcan una época. Bajo el soleado cielo de Nueva Jersey, en el escenario reservado para la batalla final, España y Argentina se citaban para disputar el duelo que el fútbol llevaba décadas esperando.
Frente a frente, la campeona del mundo en 2010 y vigente reina de Europa; y la tricampeona mundial, defensora del título, y actual dominadora de América. Dos estilos distintos que comparten el gusto por el buen juego y cuya receta del éxito tiene como ingrediente principal el talento de sus futbolistas.
España llegaba al partido definitivo en clara línea ascendente, tras rozar la excelencia en la semifinal frente a Francia, y con la ambición de repetir la hazaña lograda en Sudáfrica dieciséis años atrás Los de Luis de la Fuente entraron en el partido con la misma identidad que los había llevado hasta allí.
Desde el inicio quedaron claras las intenciones de ambas selecciones: una España dominadora, que hizo del balón su principal arma, y una Argentina replegada, a la espera de aprovechar cualquier imprecisión española. En el minuto 5, una combinación en el vértice del área entre Dani Olmo y Lamine Yamal dio lugar a la primera ocasión de peligro de la final, aunque el disparo del extremo español fue desviado por Lisandro Martínez y terminó en las manos de Emiliano Martínez. España avisaba.
Con el paso de los minutos, el centro del campo español fue imponiéndose al argentino y monopolizó la posesión durante varias fases del primer tiempo. En la recta final, Oyarzabal y Cucurella buscaron la meta albiceleste, pero sus disparos se marcharon desviados por muy poco. Sin goles en el marcador, Slavko Vinčić señaló el camino hacia los vestuarios.
Ya en el segundo período, España dio un paso más al frente. Álex Baena probó los reflejos de Martínez en el primer minuto de la reanudación, mientras que Montiel evitó el remate de Cucurella cuando el lateral se incorporaba desde segunda línea. La Selección dominaba con claridad y atravesaba sus mejores minutos de la final. Poco después, Ferran, Pedri y Laporte remataron entre los tres palos, pero sus disparos volvieron a encontrarse con las manoplas del guardameta argentino.
La Selección no cesaba en su búsqueda del gol que valiese una Copa del Mundo. Una y otra vez, la iniciativa española chocaba contra el entramado defensivo sudamericano. Cuando el cronómetro alcanzaba el minuto 90, España acumulaba 15 disparos, diez de ellos a portería, frente a ninguno del conjunto argentino. Ya en el tiempo añadido, Enzo Fernández fue expulsado por doble amonestación tras una dura acción sobre Pau Cubarsí. En los últimos instantes del tiempo reglamentario, Nico Williams, culminando un contragolpe, y Lamine Yamal, con un lanzamiento de falta directa, rozaron el tanto heroico para España, pero Martínez volvió a erigirse en salvador de Argentina forzando la prórroga.
La prolongación empezaba con otra intervención providencial del portero albiceleste, que sacó una mano prodigiosa para negar el gol a Nico. En el minuto 96, Williams logró el gol que España tanto había perseguido, pero Vinčić lo invalidó por una infracción previa de Mikel Merino. El navarro, instantes más tarde, remató desviado un centro desde la izquierda.
El minuto 106. El 106 quedará para siempre en el corazón de todos los españoles. Nada más arrancar el segundo tiempo de la prórroga, una carrera de Nico Williams, un centro tenso y un remata de Ferrán Torrres al fondo de la red que ya es historia de nuestro país. Todos los jugadores se fundieron en una piña alrededor del ‘7’ de España, simbolizando la familia que se ha construido desde que arrancara esta aventura allá por el mes de mayo. El equipo, inquebrantable atrás, resistió al último aluvión argentino para terminar proclamándose bicampeón mundial.
Ferrán toma el relevo de Andrés Iniesta, héroe en Sudáfrica 2010, y estampa su firma en una de las páginas más brillantes del fútbol español. Gritémoslo a los cuatro vientos: ¡ESPAÑA ES BICAMPEONA DEL MUNDO!

Unai Simón, guante de oro
Los números de Unai Simón en la Copa del Mundo han sido brillantes. Una solvencia y una seguridad bajo los tres palos con los que ha echado el cerrojo a la meta española y que le han valido el reconocimiento por parte de la FIFA como el portero más destacado en este Mundial de EE.UU., Canadá y México 2026.
El del Athletic de Bilbao ha vuelto a demostrar, una vez más, su enorme calidad siendo uno de los pilares de la Selección durante todo el campeonato. Un arquero de kilates que ya escribió otra página dorada en la historia del fútbol mundialista batiendo el récord de imbatibilidad que poseía Walter Zenga desde 1990. El internacional español dejó atrás los 517 minutos del italiano tras la victoria de España en el Estadio de Los Ángeles contra Austria (3-0). El vitoriano, serio, concentrado y concienzudo donde los haya, rebasó, con una tranquilidad pasmosa un récord vigente durante más de treinta años.
Su leyenda comenzó en el Mundial de Catar 2022. Desde entonces Unai Simón permaneció sin encajar un gol en una Copa Mundial hasta el pasado 10 de julio frente a Bélgica, estableciendo un registro estratosférico de 650 minutos imbatido. Unai, con la misma humildad que caracteriza a todos los integrantes de su familia, más allá de su récord no dudó en destacar la solvencia defensiva y el comportamiento intachable del equipo: «El récord habla muy bien de la solidez defensiva del equipo». Y es que la España de Luis de la Fuente se presentó en EE.UU., Canadá y México sin conceder un solo gol en la fase de clasificación y continuó sin hacerlo hasta el tanto del belga De Ketelaere.
Ahora suma un nuevo premio a nivel individual escribiendo su nombre y apellidos con letras de oro y coronándose como el Guante de Oro 2026. Este reconocimiento, que se entrega desde 1994, vuelve a recaer en un español. Unai Simón sucede a Iker Casillas (2010, Sudáfrica) en la lista de los guardametas españoles en poseer este premio y ve cómo su nombre se pone al frente de una larga lista de leyendas entre las que se encuentran el argentino Emiliano Martínez (2022, Qatar); Thibaut Courtois (2018, Rusia); Manuel Neuer (2014, Brasil); Gianluigi Buffon (2006, Alemania) y Oliver Kahn (2002, Corea/Japón) entre otros.
El arquero, candado de garantías para la portería nacional, añade un galardón más a una trayectoria cargada de éxitos con la elástica de la Selección. El ya campeón de la UEFA Nations League en 2023 y de la Eurocopa de 2024, regresa a España como campeón del mundo, con el récord de imbatibilidad en un Mundial y con el trofeo de Guante de Oro.

Rodrigo Hernández, Balón de Oro del Mundial
Rodrigo Hernández ha sido distinguido por la FIFA con el premio MVP del Mundial 2026, un reconocimiento que le acredita como el mejor jugador del torneo tras liderar desde la medular el camino de España hacia la conquista de su segunda estrella.
A sus 30 años, el madrileño ha vuelto a confirmarse como uno de los grandes referentes del fútbol mundial. Convertido en el faro del equipo de Luis de la Fuente, Rodrigo dominga a la perfección todas las facetas del juego. La inteligencia táctica, la personalidad y el liderazgo son solo tres de las características que hicieron del madrileño el mejor futbolista del planeta y que hoy le mantienen en la cima del fútbol.
Su influencia en esta Copa Mundial ha ido mucho más allá de las estadísticas. Dueño del centro del campo, el capitán de España ya fue elegido MVP del partido de cuartos de final frente a Portugal, siendo decisivo en las eliminatorias. Su regularidad, liderazgo y autoridad sobre el césped lo convirtieron en una figura indispensable durante todo el torneo y en uno de los grandes responsables del éxito del combinado nacional.

Pau Cubarsí, elegido mejor futbolista joven del Mundial
Pau Cubarsí ha cerrado un Mundial perfecto con el Premio al Mejor Jugador Joven y la Copa del Mundo. A sus 19 años, el central disputó los ocho partidos de España y completó los 750 minutos del torneo, incluida la prórroga de la final ante Argentina. Pieza esencial de una defensa que terminó siete encuentros sin encajar y únicamente recibió un gol en todo el campeonato, el mejor registro defensivo de la historia de los Mundiales. España apenas concedió un disparo a portería en la final y volvió a dejar su portería a cero en el partido más importante.