El Verdoso, del emblema del bolo palma en Cantabria a una reforma que no termina de llegar. “Una historia Interminable”

Domingo Agudo Imaz | SPORTPUBLIC TV

La bolera de El Verdoso, en el entorno de Cuatro Caminos, lleva años esperando una transformación que permita recuperar sus instalaciones y conservar su identidad. Lo que debería haber sido una actuación para devolver el esplendor a uno de los escenarios históricos del bolo palma se ha convertido en una sucesión de anuncios, cambios de proyecto y reivindicaciones. En octubre de 2026, la reforma ha salido finalmente a licitación, pero las obras todavía no han comenzado.

Una instalación histórica que necesita una solución urgente

El Verdoso, conocido como La Carmencita por su vinculación con la peña bolística del mismo nombre, es mucho más que una instalación deportiva. Es un lugar ligado a la historia de los bolos en Santander y a una tradición que forma parte del patrimonio deportivo de Cantabria.

El estadio bolístico se inauguró en 1976, con una capacidad prevista de alrededor de 2.500 espectadores, y nació con una vocación que iba más allá de las grandes competiciones: fomentar la práctica de los bolos y acercar este deporte a los más jóvenes. Así lo recogía la documentación histórica publicada con motivo de su apertura.

Pero el tiempo ha pasado factura. Las filtraciones de agua, las humedades, el deterioro del graderío y las deficiencias de los locales situados bajo las gradas han convertido la rehabilitación en una necesidad inaplazable.

Un conflicto que viene de lejos

La historia reciente de la reforma de El Verdoso no comienza ahora. Los retrasos y las dificultades para materializar el proyecto llevan años formando parte del debate municipal.

En 2020 ya existía una previsión para que una reforma anterior estuviera terminada en verano de ese año. Sin embargo, los trabajos no llegaron a completarse en ese plazo. La demora fue recordada en el pleno municipal de abril de 2024, cuando se reclamaron explicaciones sobre el estado del proyecto y sobre las razones por las que aquella previsión había quedado incumplida.

En octubre de 2024 llegó un nuevo compromiso. El Gobierno de Cantabria anunció una partida de 988.615 euros para acondicionar y reformar la instalación, con mejoras en vestuarios, almacenes, cafetería, accesibilidad, evacuación, pavimentación e iluminación. La actuación debía permitir recuperar espacios afectados por las humedades y mejorar la seguridad de los usuarios.

Un año después, en octubre de 2025, el Ejecutivo autonómico volvió a anunciar el impulso definitivo de la intervención, esta vez con un presupuesto aproximado de 1,7 millones de euros y un plazo de ejecución de ocho meses. El proyecto contemplaba actuar sobre el graderío, los locales interiores, las zonas deportivas y los accesos.

Sin embargo, el anuncio de 2025 tampoco significó el comienzo inmediato de las obras. Hubo que seguir avanzando en la redacción y tramitación del proyecto hasta llegar a la licitación publicada en octubre de 2026.

La sucesión de fechas deja una conclusión clara: la necesidad de reformar El Verdoso lleva años reconocida, pero convertir ese reconocimiento en una obra terminada ha resultado mucho más complicado de lo anunciado.

2026: la fachada abre un nuevo frente de debate

Cuando parecía que la reforma entraba en su fase decisiva, surgió otra cuestión: la conservación de la imagen histórica del recinto.

El proyecto presentado para la renovación incluía cambios importantes en la fachada, con una solución constructiva que modificaba la apariencia exterior tradicional. La propuesta provocó críticas entre quienes consideran que modernizar la instalación no debe implicar la pérdida de sus señas de identidad.

El debate llegó al ámbito político municipal. En octubre de 2025, el PRC había defendido la necesidad de sanear y preservar las fachadas originales. En octubre de 2026, el PSOE también cuestionó el diseño planteado y reclamó que se reconsiderara para proteger el carácter histórico de La Carmencita.

La reacción pública obligó a abrir una nueva conversación entre las administraciones y los responsables técnicos.

El 6 de octubre de 2026, apenas cuatro días después de anunciarse la licitación, el Ayuntamiento de Santander y el Gobierno de Cantabria se comprometieron a estudiar una adaptación de la fachada que permita recuperar una imagen más próxima a la original, respetando al mismo tiempo las exigencias actuales de accesibilidad, aislamiento y funcionalidad.

La cuestión todavía debe concretarse. El compromiso anunciado consiste en estudiar una solución; no equivale a que la fachada histórica esté ya garantizada en su forma definitiva.

El estado actual: licitada, pero todavía pendiente de las obras

A fecha de 14 de octubre de 2026, la situación administrativa ofrece un avance importante, aunque no definitivo.

La licitación de las obras se publicó el 2 de octubre a través de GESVICAN, la empresa pública encargada de impulsar la actuación. El presupuesto base asciende a 1.345.985,19 euros sin IVA, lo que supone 1.628.642,08 euros con IVA. El plazo de ejecución previsto es de ocho meses. La presentación de ofertas permanece abierta hasta el 28 de octubre y la adjudicación todavía figura como pendiente.

En cuanto al estado físico, el diagnóstico del proyecto describe una instalación con problemas de conservación relevantes: filtraciones, humedades, deterioro del graderío y locales interiores en condiciones deficientes.

La reforma prevista incluye:

  • Reparación estructural e impermeabilización del graderío.
  • Renovación de vestuarios, almacenes, cafetería y locales sociales.
  • Mejora de los accesos, la pavimentación y la accesibilidad.
  • Renovación de la iluminación y refuerzo de las medidas de seguridad.
  • Intervención en las zonas deportivas y espacios auxiliares.

El objetivo es convertir El Verdoso en una instalación segura, accesible y funcional, capaz de responder a las necesidades actuales de jugadores, clubes y aficionados.

Las promesas pendientes

La licitación constituye un paso administrativo concreto, pero todavía quedan varios compromisos por cumplir.

Primero: adjudicar y comenzar las obras. El plazo anunciado para iniciar los trabajos es 2027. La fecha efectiva dependerá de la adjudicación y de la posterior ejecución del contrato.

Segundo: cumplir los ocho meses de ejecución. Después de tantos retrasos, el calendario deberá traducirse en avances visibles y en una fecha de finalización verificable.

Tercero: resolver definitivamente la cuestión de la fachada. Las administraciones se han comprometido a buscar una imagen exterior más fiel al diseño original. Falta conocer la solución definitiva, cómo se incorporará al proyecto y si tendrá repercusiones económicas o sobre los plazos.

Cuarto: garantizar que la reforma responda a las necesidades del bolo palma. No basta con renovar el edificio. La instalación debe ofrecer condiciones adecuadas para la práctica deportiva, las competiciones, los entrenamientos y la actividad de la Peña Bolistica La Carmencita.

Quinto: preservar su valor histórico. La modernización debe ser compatible con la memoria del recinto y con su papel dentro de la identidad deportiva de Santander.

Estos son los aspectos que permitirán evaluar si el actual proyecto supone el final de la espera o simplemente un nuevo capítulo en ella.

Una reivindicación que va más allá de una obra

El caso de El Verdoso refleja una cuestión de fondo para el deporte cántabro: la conservación de las instalaciones históricas y la necesidad de dotarlas de recursos para que puedan seguir cumpliendo su función.

El bolo palma es una de las expresiones deportivas más reconocibles de Cantabria. Mantener sus escenarios en buenas condiciones significa proteger una tradición, pero también ofrecer espacios dignos a quienes la practican y a quienes trabajan para garantizar su continuidad.

Por eso, la recuperación de La Carmencita no debería medirse únicamente en euros invertidos o en metros cuadrados rehabilitados. También debe valorarse por la capacidad de devolver a los aficionados una instalación reconocible, segura y preparada para el futuro.

El final de la historia sigue pendiente

El Verdoso tiene ahora una oportunidad real de avanzar hacia su recuperación. Hay un proyecto licitado, una inversión definida y un plazo de ejecución anunciado. También existe un compromiso para estudiar cómo conservar mejor su imagen histórica.

Pero todavía no hay obras terminadas, la adjudicación está pendiente y la solución definitiva para la fachada debe concretarse.

Después de tantos anuncios y de una espera que se remonta varios años atrás, la afición tiene motivos para exigir que los próximos pasos sean firmes, transparentes y verificables.

La Carmencita no necesita seguir viviendo de anuncios. Necesita una reforma que comience, se ejecute en los plazos previstos y devuelva a El Verdoso el lugar que merece en la historia del deporte cántabro.

Porque, cuando hablamos de El Verdoso, no hablamos solamente de una bolera. Hablamos de memoria, de tradición y de una parte de la identidad deportiva de Santander.

Y la historia interminable solo podrá darse por concluida cuando los aficionados puedan volver a disfrutar de una instalación recuperada, sin que una nueva promesa vuelva a aplazar ese momento.

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