‘Boleras de Cantabria’, un viaje que rescata la memoria, la identidad y la cultura popular de nuestra región

  • La Fundación Bolos de Cantabria presenta “una joya”, que es mucho más que un censo y mucho más que un libro. Es una radiografía a través de los “rectángulos mágicos”, sus pueblos y sus gentes

Las boleras forman parte de la memoria, la cultura y la identidad de Cantabria, y ahora cuentan con un documento que reúne buena parte de ese patrimonio disperso por toda la comunidad. El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, puso el broche de oro a una extraordinaria presentación del libro ‘Boleras de Cantabria’, una publicación que localiza, documenta y geolocaliza un total de 874 instalaciones, que tuvo lugar ayer en el precioso patio central del Parlamento de Cantabria, que registró un aforo completo -éxito de la convocatoria- con personalidades como Luis Ángel Agüeros, consejero de Economía del Gobierno de Cantabria; y Julián Vélez, presidente de la Federación Cántabra de Bolos, además de varios alcaldes, concejales, exjugadores y jugadores, como el actual campeón regional y de España, Víctor González.

Durante el acto, presentado por el periodista Raúl Gómez Samperio, Martínez Abad, que echó la vista atrás, a su infancia, recordando que descubrió los bolos a través de la lectura del gran José María Pereda, ha puesto en valor una obra que, más allá de su carácter documental, constituye una auténtica joya para conocer “los rectángulos mágicos que salpican nuestra región”, que son uno de los elementos más representativos de la cultura cántabra. El consejero ha definido la publicación como «un mapa de nuestra propia alma como pueblo», al tiempo que ha destacado que permite saldar «la deuda histórica» de disponer de un censo riguroso y completo de las boleras existentes en Cantabria.

Martínez Abad ha subrayado el enorme trabajo que hay detrás de esta publicación, fruto de una investigación que ha combinado trabajo de campo, fotografía, recopilación de información y localización de cada instalación. Un esfuerzo coordinado por la Fundación Bolos de Cantabria y Fernando de la Torre que convierte el libro en una herramienta de consulta, pero también en una obra con una clara vocación docente, pensada para transmitir a las nuevas generaciones el valor de un patrimonio estrechamente ligado a la historia de Cantabria.

La presidenta del Parlamento de Cantabria, María Jesús González Revuelta, ha destacado durante la presentación que las boleras son «un elemento emblemático de nuestra tierra y testimonio de la cultura popular», y ha señalado que para el Parlamento ha sido un honor acoger esta presentación.

Una radiografía de 874 boleras

El libro ofrece una auténtica «radiografía viva de Cantabria», según se ha destacado durante el acto, a través de un inventario que permite conocer no solo dónde están las boleras, sino también cuál es su situación actual.

De las 874 instalaciones recogidas, 370 permanecen plenamente activas y en uso, mientras que 92 se encuentran en desuso, aunque son fácilmente recuperables. Otras 124 «sufren el olvido», una situación que pone de manifiesto la necesidad de conservar y recuperar estos espacios.

La publicación dedica además un espacio especial a la memoria de 288 boleras desaparecidas, lugares que en otro tiempo acogieron peñas, encuentros y campeonatos y que forman parte de la historia del juego de los bolos en la región.

En el ámbito municipal, Santander cuenta con 71 boleras y Torrelavega con 43. El dato más llamativo es que actualmente solo dos municipios cántabros (Liendo y Santiurde de Reinosa) carecen de bolera, una muestra de la extraordinaria implantación que este deporte ha tenido históricamente en la comunidad.

Por modalidades, el bolo palma es, con diferencia, el juego con mayor presencia, con 777 instalaciones. Le siguen el pasabolo tablón, con 53, el bolo pasiego, con 22, y el pasabolo losa, también con 22.

Las boleras, espacios de encuentro y patrimonio

Durante su intervención, el consejero ha reivindicado los bolos como una de las grandes señas de identidad de Cantabria y ha recordado su condición de Bien de Interés Cultural y patrimonio inmaterial.

«Cada fotografía, cada reseña y cada nombre propio recuperado nos recuerda lo que la bolera ha significado para Cantabria», ha señalado Martínez Abad, quien también ha incidido en la necesidad de cuidar, restaurar y recuperar estos espacios.

Porque las boleras han sido mucho más que lugares destinados a la práctica deportiva. Han funcionado históricamente como «el punto de encuentro» de los pueblos, como «espacio ceremonial e identitario donde la gente de la Montaña se reunía a celebrar la vida».

Por ello, la publicación aspira a ir más allá de un simple catálogo. El consejero la ha definido como «una llamada de atención y una guía imprescindible para proteger nuestro patrimonio».

Una guía para descubrir Cantabria

El presidente de la Fundación Bolos de Cantabria, Juan Amenábar, ha aprovechado la presentación para agradecer el trabajo y la colaboración de las instituciones, las peñas, los jugadores y también de todas esas personas anónimas que, durante generaciones, han contribuido a mantener vivo el mundo de los bolos.

Amenábar ha puesto en valor especialmente el carácter práctico de la publicación. Porque ‘Boleras de Cantabria’ no sólo permite conocer la historia y la situación de estas instalaciones, sino que puede convertirse también en una buena guía de viaje para recorrer Cantabria, descubrir las ubicaciones de sus boleras y acercarse a los pueblos en los que se encuentran.

Una ruta que, además, puede tener un atractivo añadido: seguir el mapa de las boleras y convertir el recorrido en una ruta gastronómica por Cantabria, descubriendo en cada parada el paisaje, los pueblos, la cultura local y también su gastronomía.

De esta manera, el libro se presenta como una obra que une deporte, patrimonio, memoria, territorio y turismo. Un recorrido por 874 espacios que ayudan a entender cómo los bolos han estado presentes en la vida cotidiana de Cantabria y que, al mismo tiempo, invita a salir a la carretera para conocerlos de primera mano.

Un trabajo colectivo de grandes dimensiones

Detrás de ‘Boleras de Cantabria’ hay también un importante trabajo colectivo. Fernando de la Torre ha sido el coordinador de la obra, en la que han participado activamente otros miembros de la Fundación Bolos de Cantabria: José Ángel Hoyos, Juan Amenábar, Fernando Diestro, José Manuel Iglesias, Enrique Torre y Francisco Terán.

De la Torre ha sido el encargado de explicar durante la presentación la estructura del volumen, organizado en 12 comarcas bolísticas, en un recorrido que permite abarcar el territorio cántabro de un extremo a otro: «Puede decirse de Liébana al Asón o de Camaleño a Castro Urdiales».

Las dimensiones de la publicación dan una idea de la magnitud del trabajo realizado: 445 páginas, más de 600 fotografías y un peso de 2,5 kilos convierten el libro en una verdadera pieza de referencia para conocer el patrimonio bolístico de Cantabria.

A todo ello se suma una cuidada cartografía, realizada por José Ignacio Jiménez, técnico de la Universidad de Cantabria, que permite situar y recorrer las distintas instalaciones recogidas en la obra.

Un trabajo que convierte a ‘Boleras de Cantabria’ en mucho más que un libro: un inventario de la memoria colectiva, una herramienta para enseñar y preservar el patrimonio y una invitación a redescubrir Cantabria a través de uno de sus elementos más auténticos.

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