Óscar Freire, condenado a nueve días de localización permanente y alejamiento de su mujer durante seis meses

  • El exciclista, que fue detenido este pasado domingo en Torrelavega tras denunciarle su mujer ante la Guardia Civil por agresiones, amenazas, vejaciones y acoso, ha reconocido los hechos y ha admitido la pena propuesta por la Fiscalía, de modo que lo que iba a ser un juicio rápido por un presunto delito de vejaciones graves, se ha transformado en uno por delito leve

La denuncia inicial al exciclista Óscar Freire presentada por su mujer este pasado domingo por un supuesto delito de malos tratos en el ámbito familiar se ha quedado en un juicio y condena al tricampeón del mundo por un delito leve de injurias. Por éste, el titular de la Plaza n.º 5 del Tribunal de Instancia de Torrelavega le ha impuesto una pena de nueve días de localización permanente en un domicilio diferente al de la víctima y una orden de alejamiento de su mujer durante seis meses, según ha informado la agencia Europa Press, que ha tenido acceso a la sentencia. Además, se aplicarán «medidas civiles» para proteger a dos de sus hijos, aún menores de edad.

Así, el exciclista no podrá acercarse a menos de 200 metros del domicilio de ésta, ni de su lugar de trabajo o cualquier otro que frecuente ni comunicarse con ella. Así lo ha acordado esta mañana el Magistrado encargado de Violencia sobre la Mujer en Torrelavega, durante una vista de juicio rápido en la que todas las partes han alcanzado un acuerdo.

El ahora condenado ha reconocido los hechos y ha admitido la pena propuesta por la Fiscalía y, al tiempo, la acusación particular, que ejerce la expareja, se ha adherido a la petición del Ministerio Público. De este modo, finalmente, lo que iba a ser un juicio rápido por un presunto delito de vejaciones graves, recogidas en el artículo 173.2 del Código Penal, se ha transformado en uno por delito leve (173.4) por decisión de la mujer.

Denuncia inicial

El exciclista torrelaveguense y tres veces campeón del mundo, Óscar Freire, fue detenido este pasado domingo tras ser denunciado por su mujer por un supuesto delito de malos tratos en el ámbito familiar por agresiones, amenazas, vejaciones y acoso, según ha informado Europa Press, que ha tenido acceso al atestado.

Sobre las 14.00 horas del domingo 12 de abril, su esposa acudió al puesto de la Guardia Civil de Torrelavega para denunciar a Freire, del que está en proceso de divorcio y con el que no convive desde noviembre de 2025.

Según su relato, recogido en un atestado al que ha tenido acceso la citada agencia, la mala relación entre ambos comenzó en 2023, tras 20 años de matrimonio, aunque la mujer afirma que el exciclista «siempre ha sido muy controlador durante toda la relación», algo que ella asumía como «normal». Además, la mujer asegura sufrir un «acoso continuo» por parte de él y afirma que éste le ha colocado micrófonos en el coche, en casa, localizadores GPS en el vehículo, y le ha duplicado la red social WhatsApp.

La denunciante ha afirmado que el control sobre ella «es total» y «siempre sabe dónde está y lo que hace» y es «muy celoso y posesivo» -en el atestado se indica que durante la recepción de la denuncia, él la llamó 13 veces-.

La mujer ha explicado que durante la relación ha conseguido que ella «se sienta inferior y muy sumisa», haciéndola sentir «de menos» en lo económico y con comentarios sobre su físico. Ésta indica que, desde 2023 hasta la actualidad, han tenido «muchas discusiones violentas», de las que ha relatado varias de las más fuertes a la Guardia Civil. Algunas de ellas han sido en presencia de sus hijos, tienen tres hijos en común, dos de ellos aun menores de edad.

Entre los episodios que relata, hay uno de septiembre de 2025 en el que, durante una «fuerte discusión», Freire supuestamente le habría arrebatado el teléfono con violencia cuando ella intentaba llamar al hermano del exciclista y se lo estrelló contra el suelo, destrozándoselo.

Tras ver a Freire «muy agresivo», cuando ella le dijo -siempre según la declaración recogida en el atestado- que iba a avisar a la Policía, el exciclista la habría agarrado de los dos brazos, empujándola contra la puerta de la entrada, iniciándose un forcejeo entre ambos, aunque ella se pudo zafar y abandonar la vivienda.

También ha incluido en su relato lo ocurrido durante una discusión de madrugada, en la que él habría comenzado a destrozar mobiliario de la casa que aún compartían en Mijares, Santillana del Mar (que al parecer está en venta), entre ellos un lienzo del que arrancó su cara y dirigiéndose a ella le espeto: «Esto es lo que quieres», arrojándole la fotografía a su rostro. En la declaración aseguró que, durante este episodio, los hijos del matrimonio estaban en la vivienda.

En la declaración relata otros capítulos en los que el exciclista le habría proferido insultos, comentarios vejatorios sobre su físico y le habría amenazado con «hacerle la vida imposible», dejarle «sin un duro» y que iba «a perder a sus hijos».

También ha asegurado que su marido habría llevado «una vida paralela» durante los dos últimos años, manteniendo relaciones sentimentales con otras mujeres. «Yo valgo mucho más que tú, eres una chica muy corriente. Esto yo me lo merezco y tú me lo tienes que perdonar», le habría dicho a la mujer en relación con sus otras relaciones con estas mujeres.

De hecho, según la mujer, el exciclista «no se escondía» a la hora de tener estas relaciones y le hacía comentarios sobre lo que sucedía con ellas y le «obligaba a realizar prácticas sexuales que hacía con su amantes». Además, la víctima asegura haber accedido a mantener varias relaciones sexuales al día con el exciclista «sin ganas y por no discutir».

La última discusión que relata sucedió durante el mediodía de este pasado domingo, durante una misa en la iglesia de Puente San Miguel. Cuando ella se dirigía a misa, él entró también en la iglesia. Aunque inicialmente se sentaron en bancos separados, él se habría cambiado de sitio y se colocó junto a ella. Tras ello se inició una discusión. Ella le habría dicho que ese no era lugar y se levantó para irse, si bien Freire la habría agarrado «fuertemente» del brazo, obligándola a sentarse de nuevo con él.

Pudo volver a levantarse, abandonar la iglesia y salir a la calle. Cuando ella habría intentado llamar al hermano del exciclista, éste le arrebató el teléfono, aunque posteriormente se lo entregó. Esto, según relata, ocurrió «delante de mucha gente». Menos de dos horas después fue cuando la mujer acudió a la Guardia Civil a denunciar a Freire, que fue detenido sobre las 19.00 horas. El exciclista se acogió a su derecho a no declarar.

Tras la denuncia y detención de Freire, hoy lunes se ha celebrado un juicio rápido en la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Torrelavega, Plaza número 5. La mujer de Freire ha acudido asistida por su letrada, María Mendieta, a prestar declaración. La mujer se ratificó en la sala en su denuncia, pero «muy afectada», según explicó su abogada, no entró en más en detalles. Mendieta acotó que la condena se circunscribe al último episodio; el vivido el domingo.

El 5 de febrero del año pasado, la mujer de Freire denunció ante la Guardia Civil la desaparición del exciclista tras dos días sin saber de él después de que éste abandonara de forma voluntaria el domicilio tras una discusión en el ámbito familiar, dejando documentación y otros enseres personales. Tras hacerse pública la denuncia interpuesta por su esposa, el ciclista fue localizado a las pocas horas en buen estado.

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