José Manuel Pérez Rivas, Premio a la Promoción Deportiva

  • ‘Cundo’, que a sus casi 80 años sigue a pie de la carretera, ha guiado las carreras deportivas de grandes figuras como Óscar Freire, Iván Gutiérrez, los hermanos Díaz Zabala… y un largo etcétera

Los éxitos históricos deportivos de los ciclistas cántabros, que han sido muchos y notorios, se han debido, en su totalidad, a la existencia de una estructura oculta de personas afanosas y desinteresadas que han trabajado duro y sin descanso, durante décadas, por sacar adelante la práctica competitiva de este deporte.

De entre todas esas personas, nos encontramos con José Manuel Pérez Rivas, en el mundillo ciclista conocido como ‘Cundo.

Escribir sobre Cundo supone zambullirse inevitablemente en un palmarés inagotable y espectacular de ciclistas que a lo largo de los años, en mayor o menor medida, han estado bajo su tutela. La mayoría siendo muy jóvenes o iniciándose: Alberto Fernández, Fran Ventoso, Alfonso Gutiérrez, los hermanos Cobo (Juanjo ganador de la Vuelta a España de 2011), son algunos de los nombres que aparecen en una hipotética y abrumadora relación de corredores que en algún momento de sus carreras deportivas de formación estuvieron vinculados a la disciplina de equipo o escuela de nuestro protagonista. Pero hay más, hay mucho más. Con detalle y sin esfuerzo recuerda a “sus” campeones de España, que alcanzan la cifra de 14 o 15 aproximadamente, y enseguida te enumera algunos de categorías “inferiores” porque no puede evitar sentirse apegado emocionalmente a las etapas de formación de los corredores. Su vocación de ‘labrador deportivo’ de forjador de campeones es innata. Así recuerda el Campeonato de España cadete de Félix Vidal Celis; los cuatro Campeonatos de España de Mario González Salas (CRI cadete, junior y sub-23, y de ruta sub-23); a Lorena Palazuelos, que fue campeona de España junior de ruta, seleccionada para él. Cundo sabe muy bien quién ha estado en algún momento bajo su tutela y quién no. Pero no presume, tan sólo hace inventario y de todos habla con objetividad y con respeto. Recuerda por ejemplo sus carreras invernales por el monte con los hermanos Díaz Zabala y Emilio Cruz “aunque no eran ciclistas suyos”. No le hace falta justificar éxitos, simplemente ha estado allí, en el ojo del huracán del ciclismo cántabro (en Torrelavega y sus alrededores) dedicado activamente durante medio siglo. Así pues hubiera resultado prácticamente imposible no establecer vinculación con tantos brillantes deportistas. De entre todos ellos, hay dos que llaman especialmente la atención, tanto por el incontestable éxito de sus carreras como por la estrecha vinculación que ambos mantuvieran con Cundo a lo largo de su infancia y adolescencia. José Iván Gutiérrez (subcampeón del Mundo y campeón sub-23 de CRI; cuatro veces campeón de España de CRI y dos veces de ruta) y muy especialmente Óscar Freire (tricampeón del mundo de ruta… entre otras muchas cosas), con quien resulta evidente una mutua complicidad que solo parece posible tras muchos años de convivencia.

Cundo empezó a entrenar a Óscar Freire desde sus inicios a los 9 años y lo tuvo en el seno de sus equipos hasta su salto a aficionados. Durante las últimas temporadas ya a través de otros técnicos del club, pero manteniéndose siempre ahí, cerca, dedicado y tirando del carro de una auténtica multitud de chavalería. Óscar conserva excelentes recuerdos de todo aquello. Del ‘Gordo’ y su coche que portaba como equipamiento extra todos los accesorios ‘frikis’ posibles de aquella época (forro de felino al volante, perro con cabeza oscilante detrás, llamativas fundas para los asientos… ¡de todo!. O de un año en el que ganaban prácticamente en todas las categorías de clubes (cuando vestían los colores del Galón o de Toranzo). Se alternan charlando y es Cundo quien narra la época en la que al chaval le llamaban ‘chuparruedas’ (en cadetes) y Óscar, cabreado, llegó a una carrera en Udalla y nada más darse la salida saltó escapado, y tal cual, llegó a meta… También mencionaron aquellos duelos con Isidro Nozal, en la época en la que la divergencia de categorías entre la federación regional y la nacional, dejó sin posibilidad efectiva a Freire de poder acudir a algún Campeonato de España. Por supuesto que surgieron muchos recuerdos de viajes: a Francia con victorias del equipo en juvenil, cadete y en escuelas; la primera carrera de Óscar en su barrio en la que tuvo que competir escayolado en el antebrazo; o cuando uno del equipo ganó por fin una carrera y al recibir el premio explotó diciendo que “estaba de Óscares hasta los…” porque siempre ganaba alguno de los tres que coincidían en la formación con ese nombre. Cundo es capaz de enumerar todos los maillots que su “hijo deportivo” había vestido desde que empezó a montar en bicicleta. Recuerda el día que se encontró a nuestro campeón con su hermano mayor y le dijeron que habían subido El Escudo, rodado hasta Aguilar y regresado por Reinosa. Él incrédulo les siguió la corriente, pero un día después, alguien le comentó que los había visto por algún tramo de aquella ruta, y allá que fue Cundo a su casa a montar una bronca monumental y a decir que si eso se volvía a repetir, con él no corrían más (Óscar estaba en escuelas por aquel entonces).

Cundo es un auténtico experto del ciclismo. No un científico de laboratorio, ni un sesudo sabio capaz de escribir manuales técnicos, ni siquiera un hábil director deportivo, sino un experto de pie de pista y de arcén, que a la postre suelen ser, en este país, los que más acaban sabiendo de la disciplina a la que se dedican. Son personas con enorme afición, las cuales han puesto empeño y dedicación sin la búsqueda del beneficio propio ni de recompensas materiales. Pero sí son capaces de ‘ver’ en un instante o en un par de detalles, lo que a los demás se nos escapa. 

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